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Actualización: la gravedad de las infecciones provocadas por los esteroides contaminados varió

Actualización: la gravedad de las infecciones provocadas por los esteroides contaminados varió

Un estudio de los CDC observó la meningitis y otras afecciones en los 6 estados más afectados

MIÉRCOLES, 23 de octubre (HealthDay News) -- Las inyecciones de esteroides contaminados que provocaron un letal brote de meningitis el año pasado parecen haber provocado una amplia variedad de síntomas en los pacientes, según un nuevo estudio de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Desde su inicio en septiembre de 2012, el brote de meningitis fúngica enfermó a 750 personas en 20 estados, resultando en 64 muertes, según las cifras más recientes de los CDC, del mes pasado.

Se determinó que el origen de todas las enfermedades eran unos esteroides contaminados con hongos que se administraron mediante inyecciones para tratar el dolor de espalda y de articulaciones. Una sola compañía, New England Compounding Center, con sede en Massachusetts, distribuyó los fármacos.

En la edición del 24 de octubre de la revista New England Journal of Medicine, los investigadores de los CDC explicaron de forma más detallada las enfermedades en los seis estados de EE. UU. que fueron más afectados por el brote.

"Se trata de la primera observación detallada del curso clínico temprano de los pacientes afectados por el brote", señaló el autor del estudio, el Dr. John Jernigan, de la división de fomento de la calidad de la atención de la salud de los CDC.

De las 328 personas que se enfermaron tras recibir inyecciones de esteroides cerca de la columna, el 81 por ciento tuvo una infección que afectaba al sistema nervioso central (SNC), en el cerebro o en la médula espinal. Por lo general se trató de meningitis, que es una inflamación de la membrana que recubre a la médula espinal y al cerebro.

Algunas personas sufrieron otros tipos de infecciones del SNC, junto con meningitis o no. 35 personas sufrieron un accidente cerebrovascular (ACV), que se creyó fueron causados por meningitis, comentó Jernigan, y los ACV tuvieron la culpa de la mayoría de las 26 muertes en esos estados.

Los demás pacientes (el 19 por ciento) tuvieron infecciones que permanecieron localizadas en el lugar de la inyección y que no entraron al SNC, como infecciones de los discos entre las vértebras.

En general, la gravedad de los síntomas de los pacientes varió entre "muy leve" a "una amenaza para la vida", reportó el equipo de los CDC.

Según Jernigan, no está claro por qué las infecciones de algunas personas no invadieron el SNC. Pero casi todas esas infecciones que no fueron del SNC se observaron en un estado, Michigan. "No podemos explicarlo", apuntó Jernigan.

Independientemente de los detalles de las infecciones, la moraleja es la misma, según el Dr. Michael Carome, del grupo de defensoría Public Citizen, con sede en Washington, D.C.

"Fue un desastre de salud pública", apuntó Carome, director del grupo de investigación en salud de Public Citizen. "Creemos que la gran tragedia es que era totalmente prevenible".

Los esteroides contaminados responsables del brote se produjeron mediante un proceso conocido como preparados magistrales, en que un farmaceuta mezcla o altera ingredientes farmacológicos para crear un fármaco que satisfaga las necesidades de pacientes particulares.

Según la Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU., los preparados magistrales desempeñan un rol esencial para las personas que tienen necesidades farmacológicas especiales. Por ejemplo, si son alérgicas a un colorante utilizado en un fármaco aprobado por la FDA, las farmacias de preparados magistrales pueden eliminar ese colorante.

Según Public Citizen y otros grupos, el problema es que algunas farmacias de preparados magistrales han pasado a una distribución generalizada de fármacos que va más allá de su ámbito tradicional. Los preparados magistrales no están aprobados por la FDA, señaló Carome, y las farmacias mismas han escapado del escrutinio de la FDA al que se enfrentan las compañías farmacéuticas.

Pero esto no se debe a que la agencia federal carezca de autoridad, planteó Carome. La supervisión de las farmacias especializadas tradicionalmente ha recaído sobre los estados, pero cuando las compañías asumen una fabricación a gran escala, la FDA debe y tiene que intervenir, según Public Citizen y otros críticos.

"Creemos que ya tienen la autoridad de intervenir", dijo Carome. "En el futuro, creemos que la FDA debe ser más agresiva respecto al cumplimiento".

Desde el brote, la agencia ha aumentado sus inspecciones de las farmacias de preparados magistrales, y ha habido varias retiradas de productos inyectables de varias farmacias debido a inquietudes sobre la contaminación.

Por su parte, el New England Compounding Center detuvo sus operaciones tras el inicio del brote de meningitis fúngica el otoño pasado.

Los CDC y las autoridades estatales estiman que unos 14,000 estadounidenses podrían haber recibido inyecciones de la farmacia. Un esteroide en particular, el acetato de metilprednisolona, se vinculó con el brote de enfermedad.

Carome aconsejó al público hacer preguntas. Si su médico recomienda un medicamento inyectado, pregúntele si es un preparado magistral, planteó. "Si lo es, pregunte por qué se lo están administrando y si hay una alternativa aprobada por la FDA", continuó.

En este momento es "muy poco probable" que alguien que haya estado expuesto a esteroides del New England Compounding Center se enferme, comentó Jernigan, el autor del estudio. "Pero no podemos afirmar que no hay riesgo", añadió.

Jernigan se mostró de acuerdo en que el estudio resalta las graves consecuencias de la contaminación de los fármacos. "Pueden suceder cosas muy malas cuando la gente se expone a fármacos contaminados", enfatizó. "Debemos tomar medidas para garantizar que los medicamentos sean seguros".

Más información

La Administración de Drogas y Alimentos (FDA) de EE. UU. ofrece más información sobre los riesgos de las farmacias de preparados magistrales (http://www.fda.gov/ForConsumers/ConsumerUpdates/ucm107836.htm ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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FUENTES: John Jernigan, M.D., director, office of HAI prevention research and evaluation, division of healthcare quality promotion, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Michael Carome, M.D., director, health research group, Public Citizen, Washington, D.C.; Oct. 24, 2013, New England Journal of Medicine