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Los adolescentes de EE. UU. consumen demasiado sal, aumentando el riesgo de obesidad, según un estudio

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Los adolescentes de EE. UU. consumen demasiado sal, aumentando el riesgo de obesidad, según un estudio

Los investigadores hallaron que los jóvenes consumían al menos el doble de las cantidades diarias recomendadas

LUNES, 3 de febrero de 2014 (HealthDay News) -- Los adolescentes estadounidenses consumen tanta sal en la dieta como los adultos, sobrepasando por mucho las directrices sobre los límites saludables en el consumo diario, advierte una investigación reciente.

La investigación siguió los hábitos alimentarios de toda una semana de más de 760 alumnos negros y blancos de secundaria . Halló que, en promedio, los adolescentes ingieren actualmente la increíble cantidad de 3,280 miligramos (mg) de sodio (sal) cada día.

Eso es más del doble del nivel superior recomendado de 1,500 mg de sodio al día fijado por la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA).

Y los investigadores advierten que el resultado es un mayor riesgo de obesidad adolescente, dado el resultado adicional de un vínculo directo aparente entre unos niveles altos de ingesta de sal y un mayor riesgo de engordar.

"Incluso tras tomar en cuenta muchos factores de riesgo más que podrían contribuir al peso, seguimos hallando que un nivel más alto de sodio en la dieta de los adolescentes se asociaba de forma independiente con un mayor riesgo de obesidad", advirtió la autora líder del estudio, la Dra. Haidong Zhu.

Zhu, profesor asistente de pediatría del Instituto de Salud Pública y Preventiva de la Universidad de Georgia Regents, y sus colaboradores reportaron sus hallazgos en la edición en línea del 3 de febrero de la revista Pediatrics.

Para examinar la ingesta de sal de los adolescentes estadounidenses, los investigadores se enfocaron en adolescentes sanos de entre 14 y 18 años de edad que asistían a escuelas de secundaria públicas locales en el área de Augusta.

Los adolescentes estaban divididos de forma casi equivalente según la raza (negra y blanca) y el sexo.

Hasta siete veces en el transcurso de una sola semana, a cada estudiante se le pidió repetidamente que recordara lo que habían comido el día anterior, prestando atención particular a la cantidad de refrescos endulzados con azúcar que habían bebido y las calorías que habían consumido.

También se midió el peso y la estatura de los estudiantes para calcular su índice de masa corporal (IMC), y se tomaron radiografías e IRM para evaluar los porcentajes de grasa corporal y la dispersión del tejido graso. También se midió la circunferencia de la cintura, y se tomaron muestras de sangre en ayunas para buscar señales de inflamación relacionada con la obesidad.

El resultado: se halló que el 97 por ciento de los adolescentes consumían unos niveles de sal que superaban las recomendaciones diarias de la AHA, y los adolescentes blancos tomaban ligeramente más al día que los negros (unos 3,350 mg frente a 3,200 mg, en promedio).

Además, el equipo halló una asociación directa entre ingerir unos niveles altos de sal y el riesgo de tener sobrepeso o ser obeso, tener una cintura más grande y tener más grasa y una mayor masa corporal. También se halló que los niveles de concentración de la leptina, una hormona clave que tiene que ver con la regulación del hambre y del metabolismo, aumentaban junto con el nivel de ingesta de sal.

El hallazgo de un vínculo directo (en lugar de indirecto) entre la ingesta de sal y el riesgo de obesidad es un poco sorprendente, sugirieron los investigadores.

Muchos estudios anteriores han resaltado una asociación indirecta entre la ingesta de sal y la obesidad. Esas investigaciones reflejaban el hecho de que la sal por lo general desencadena un deseo de beber más refrescos azucarados y de comer más alimentos ricos en calorías.

Pero el nuevo estudio halló que los adolescentes que ingerían grandes cantidades de sal eran más propensos a ser obesos independientemente de sus hábitos particulares de consumo de bebidas y comida.

El motivo de esto no está claro, señalaron los investigadores. Y Zhu resaltó que se necesita más investigación.

"No observamos los mecanismos subyacentes", explicó. "La investigación con animales sí sugiere que la sal aumenta directamente el riesgo de obesidad. Pero por ahora no podemos probar causalidad".

Lona Sandon, dietista registrada y profesora asistente de nutrición clínica del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas, comentó algo similar.

Dijo que "con este tipo de estudio siempre es importante señalar que hay una correlación, no se muestra causalidad".

Pero sin embargo, Sandon considera que los hallazgos fueron "interesantes" y sugirió que quizá deban considerarse como una especie de alarma.

"A los padres les debe preocupar la calidad de la dieta que sus hijos comen", planteó. "Una dieta de mala calidad en la niñez y en la adolescencia lleva a una salud de mala calidad en la adultez".

¿Cuál es su consejo? "Lo mejor que los padres pueden hacer es comenzar por dar un buen ejemplo, eligiendo ellos mismos comida baja en sodio", dijo. "Entonces, haga un esfuerzo por proveer alimentos bajos en sodio, o sea que en casa haya disponibles sobre todo alimentos frescos y mínimamente procesados para toda la familia. Limite la cantidad de comida preparada fuera de casa, y vuelva a la cocina".

Más información

Para más información sobre la sal en la dieta, visite la Asociación Americana del Corazón (http://www.heart.org/HEARTORG/GettingHealthy/NutritionCenter/HealthyDietGoals/Sodium-Salt-or-Sodium-Chloride_UCM_303290_Article.jsp ).

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com (http://holadoctor.com )

© Derechos de autor 2014, HealthDay

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FUENTES: Haidong Zhu, M.D., Ph.D., assistant professor of pediatrics, Georgia Prevention Center, Institute of Public and Preventive Health, Georgia Regents University, Augusta; Lona Sandon, R.D. assistant professor of clinical nutrition, University of Texas Southwestern, Dallas; March 2014 Pediatrics